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Un gigante perdido en la antártida

Se construyó en 1939, llegó a la Antártida en 1940, y un año más tarde se abandonó el proyecto. En 1958, una expedición se encontró con sus restos, pero desde entonces nunca más se supo qué pasó.

El concepto del Antarctic Snow Cruiser, una especie base de investigación con ruedas, surgió a raíz de las operaciones que militares alemanes comenzaron a realizar en la costa antártica en 1939. El gobierno de Estados Unidos le encargó este espectacular vehículo al científico Thomas C. Poulter, para realizar estudios en el Continente Blanco, y así evitar que los nazis buscaran proclamar su soberanía sobre algún territorio. La construcción, fue todo un suceso. El vehículo causó asombro allí donde se presentó, sin embargo, no obtuvo el resultado esperado.

El Antarctic Snow Cruiser media 17 metros de largo, 5 de alto y 6 de ancho, con un peso total de 34 toneladas. Contaba con cuatro ruedas de tres metros de diámetro, estaba preparado para conseguir una autonomía de entre 6.500 y 9.500 kilómetros (dependiendo de la velocidad de marcha) y podía (según las especificaciones solicitadas) atravesar grietas en el hielo de hasta 4,6 metros de ancho. En su interior tenía espacio para transportar una tripulación de hasta 6 miembros, con habitáculos para descansar, sitio para comer y realizar experimentos científicos, así como capacidad de almacenaje para guardar provisiones para un año (además de dos ruedas de repuesto, cargaba con el peso de 9.500 litros de combustible).

La mecánica estaba confiada a dos motores diésel Cummins de seis cilindros, cada uno con 150 CV de potencia, así como dos generadores y cuatro motores eléctricos. En total, todos los impulsores le proporcionaban una potencia combinada de 300 CV; en tanto que la velocidad máxima era de 48 km/h.

Como la idea era que también sirviera como plataforma de observación aérea (por eso llevaba un pequeño avión en el techo) y era necesario que pudiera viajar durante 24 horas continuas a no menos de 8 km/h.

Pero, a pesar de que muchos pensaban que este gigante era indestructible, tuvo cientos de incidentes y problemas mecánicos que terminaron con su abandono. Ya en el viaje inicial, para su presentación ante la población de Chicago, sufrió la rotura de una rueda, y tuvo un recalentamiento del sistema de frenos. Llegó a la Antártida en enero de 1940, y casi vuelca mientras era desembarcado, ya que su pesó rompió la rampa de descenso. Al arribar a su destino: La Bahía de Ballenas, la nieve le impidió seguir adelante, pues estaba muy blanda y esto provocaba que, al intentar avanzar, el vehículo se hundiera cada vez más. Esto dejó al Antarctic Snow Cruiser varado y los medios norteamericanos comenzaron a bautizarlo como un “verdadero y completo fracaso». A pesar de muchos intentos, el vehículo quedó atascado para siempre.

Durante algún tiempo, varios científicos se quedaron dentro de la nave para hacer experimentos sismológicos, mediciones de rayos ultravioletas y toma de muestras del hielo a diferentes profundidades, pero el sueño terminó a principios de 1941 cuando la falta de fondos canceló la misión.

La última vez que vieron a este enorme vehículo fue en una expedición realizada en 1958, desde entonces, su ubicación es un completo misterio. Algunos dicen que la Unión Soviética pudo habérselo llevado (en épocas de la Guerra Fría), otros tienen la teoría de que se hundió en el océano, o que está enterrado a muchos metros bajo nieve. Ninguna versión todavía se pudo confirmar.

No te pierdas el video de época con imágenes del día que se presentó al público…

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