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Sí, Alfa Romeo produjo camiones, ¿cuándo? ¿cómo?

Una marca que comenzó como el hobby de un grupo de adinerados se convirtió en un ícono del glamour y la deportividad italiana luego de dejar de producir camiones livianos.

Si atendemos a lo que nos dice la historia, es fácil comprender que la pequeña fábrica de vehículos de un área metropolitana de Milán, conocida como el Portello, no estaba nada mal como objeto de distracción de un selecto grupo de acaudalados italianos que compró una sociedad en quiebra, Automobili Darracq, y la rebautizaron como Anonima Lombarda Fabbrica Automobili (ALFA).

Con el paso del tiempo y la poca atención que les daban sus dueños a las cuentas, la rentabilidad ya era harina de otro costal. En 1915, después de haber pasado un ruinoso período de liquidación, ALFA pasa a manos del ingeniero Nicola Romeo (sumó su apellido a las siglas ALFA), quien había creado su propia compañía, Ingenieria Nicola Romeo Co, en 1911 e iba viento en popa con la fabricación de material y maquinaria para la industria minera.

Hábil y visionario, Nicola Romeo decide transformar desde un primer momento la producción de la fábrica del Portello y aprovecha el inicio de la Primera Guerra Mundial para dedicarse de lleno a la fabricación de material de tipo bélico. El estado precisaba con urgencia camiones y motores para el frente del norte de Italia, en los Alpes del Sur, donde se libraron varias batallas con Austria-Hungría y sus respectivos aliados, y Romeo se convirtió en el proveedor de camiones ligeros y maquinaria para el Ejército italiano.

Sin embargo, y en secreto, no solo se dedicaba a la industria bélica, ya que al mismo tiempo también desarrollaba vehículos y nuevos modelos para las actividades civiles y la vida cotidiana. En 1956 con un capital inicial de 80 millones de pesetas, constituye la sociedad Fabricación de Automóviles Diésel SA (FADISA) y comienza la construcción de una planta para producir los utilitarios de Alfa Romeo en Ávila.

El modelo elegido para empezar la producción fue el Autotutto, un monovolumen de tracción delantera y capacidad para 1 tn de carga. Se trató de un vehículo con bastante éxito en toda Europa y contaba con dos motorizaciones, un diésel de 2 cilindros y 30 CV o un naftero de 4 cilindros, 1.3 litros y 35 CV derivado del sedán Giulietta. En los siguientes lotes se empezó a ofrecer con el motor Diesel Perkins de 42 CV sustituyendo al gasolero de origen italiano.

Más tarde, la gama se fue ampliando con versiones chasis-cabina, furgón, combi, minibus, ambulancia y motorhome. Otro de los modelos de gran éxito fue el 950, un derivado del 900 que se produjo entre los años 1947 y 1958, para luego ser reemplazado por el camión Alfa Romeo Mille que se produjo hasta el año 1964. Este mismo comenzó a venderse en Argentina a principios de la década del sesenta e incluso llegó a fabricarse en Brasil. Contaba con un diésel de 6 cilindros en línea de inyección directa con una cilindrada de 9.5 litros, 130 CV y caja de cuatro marchas con alta y baja. Este fue uno de los últimos proyectos de la marca a nivel global, ya que luego todo su potencial fue expresado en la deportividad y glamour de sus sedanes y codiciadas coupés.