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Mercedes-Benz y una Sprinter adaptada

Un hombre con discapacidad maneja una Mercedes-Benz Sprinter a bordo de su silla de ruedas. Conoce esta historia inspiradora.

Mercedes Janis

Los límites solo están en la cabeza. Ese es el lema de Janis McDavids. A sus 27 años, el hombre, originario de la cuenca del Ruhr, es un conferenciante solicitado, escritor y ha dado más de 300 charlas en siete países. Su trabajo: motivar a las personas a vencer sus límites interiores y exteriores. Nació sin brazos ni piernas. Esto no le ha impedido tener una actitud positiva hacia la vida y aprovecharla al máximo.

Gracias a su Mercedes-Benz Sprinter adaptada, puede conducir por sí solo y experimentar la libertad. Como conferenciante, ha viajado por todo el mundo y anima a empresas y a personas particulares a crecer. En 2016 apareció su primer libro, «Tu mejor vida: acerca de la valentía de crecer y hacer posible lo imposible», cuya filosofía vive día a día. Janis decidió dirigir en una dirección positiva, y siempre al volante.

«No las echo de menos», dice Janis sobre el hecho de no tener brazos ni piernas. Tiene una manera propia de realizar sus metas vitales. En sus charlas, habla de forma abierta y auténtica sobre superar los obstáculos interiores que cada uno se pone a sí mismo. Motiva a hacer cosas, ser optimista y tener pasión, y va un paso más allá: «si algo parece una locura, eso es lo que hay que perseguir».

Para muchas personas, la idea de que una persona sin extremidades pueda ponerse al volante de un vehículo es una locura. De adolescente, Janis descubrió que había empresas especiales que fabricaban vehículos para personas discapacitadas, así que hizo todo lo posible hasta que consiguió su carnet de conducir. Hoy, conduce su Mercedes-Benz Sprinter especialmente adaptada a todas partes, incluso hace trayectos largos por el extranjero.

En Alemania hay unas 70 empresas que se dedican a fabricar vehículos para personas con discapacidades físicas. Entre ellas, la empresa suaba Paravan. Un día, Roland Arnold tuvo un encuentro una persona discapacitada totalmente dependiente, y fue entonces cuando decidió crear la empresa.

Su visión: ayudar a la movilidad de las personas con discapacidad. Para ello, la Mercedes-Benz Sprinter ofrece una buena base, que un total de 180 empleados se encargan de transformar y adaptar a las necesidades correspondientes de cada cliente. Las instalaciones de la empresa cuentan incluso con una autoescuela para personas discapacitadas. Precisamente ahí fue donde Janis se sacó el carnet.

Mira también: Se cumplen 30 años de la Volkswagen Transporter

Janis entra a su Sprinter por la parte trasera con la silla de ruedas eléctrica. Las puertas se abren solas y se despliega una rampa de acceso. La primera impresión es que Janis va a ser un pasajero, pero es engañoso, porque es él quien se pone al volante. Los auténticos límites solo están en la cabeza. En cuanto la silla de ruedas está encajada con seguridad, Janis hace con la boca lo que otra gente haría con las manos: agarra el llavero, se deja caer de la silla y se desliza hasta el asiento del conductor por un escalón tapizado.

También usa la boca para meter la llave en la cerradura. Ya en el asiento del conductor, hace un giro que ha entrenado mucho para alcanzar el cinturón de seguridad y abrocharlo en el dispositivo correspondiente, usando la cabeza para ello. Dos palancas de mando bajo las axilas le permiten acelerar, girar y frenar. Janis ama la liberta en la carretera en su Sprinter. Además, él mismo decide adónde ir.

Lee el artículo en la web de Mercedes-Benz

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Un hombre con discapacidad maneja una Mercedes-Benz Sprinter a bordo de su silla de ruedas. Conoce esta historia inspiradora.

Mercedes Janis

Los límites solo están en la cabeza. Ese es el lema de Janis McDavids. A sus 27 años, el hombre, originario de la cuenca del Ruhr, es un conferenciante solicitado, escritor y ha dado más de 300 charlas en siete países. Su trabajo: motivar a las personas a vencer sus límites interiores y exteriores. Nació sin brazos ni piernas. Esto no le ha impedido tener una actitud positiva hacia la vida y aprovecharla al máximo.

Gracias a su Mercedes-Benz Sprinter adaptada, puede conducir por sí solo y experimentar la libertad. Como conferenciante, ha viajado por todo el mundo y anima a empresas y a personas particulares a crecer. En 2016 apareció su primer libro, «Tu mejor vida: acerca de la valentía de crecer y hacer posible lo imposible», cuya filosofía vive día a día. Janis decidió dirigir en una dirección positiva, y siempre al volante.

«No las echo de menos», dice Janis sobre el hecho de no tener brazos ni piernas. Tiene una manera propia de realizar sus metas vitales. En sus charlas, habla de forma abierta y auténtica sobre superar los obstáculos interiores que cada uno se pone a sí mismo. Motiva a hacer cosas, ser optimista y tener pasión, y va un paso más allá: «si algo parece una locura, eso es lo que hay que perseguir».

Para muchas personas, la idea de que una persona sin extremidades pueda ponerse al volante de un vehículo es una locura. De adolescente, Janis descubrió que había empresas especiales que fabricaban vehículos para personas discapacitadas, así que hizo todo lo posible hasta que consiguió su carnet de conducir. Hoy, conduce su Mercedes-Benz Sprinter especialmente adaptada a todas partes, incluso hace trayectos largos por el extranjero.

En Alemania hay unas 70 empresas que se dedican a fabricar vehículos para personas con discapacidades físicas. Entre ellas, la empresa suaba Paravan. Un día, Roland Arnold tuvo un encuentro una persona discapacitada totalmente dependiente, y fue entonces cuando decidió crear la empresa.

Su visión: ayudar a la movilidad de las personas con discapacidad. Para ello, la Mercedes-Benz Sprinter ofrece una buena base, que un total de 180 empleados se encargan de transformar y adaptar a las necesidades correspondientes de cada cliente. Las instalaciones de la empresa cuentan incluso con una autoescuela para personas discapacitadas. Precisamente ahí fue donde Janis se sacó el carnet.

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Janis entra a su Sprinter por la parte trasera con la silla de ruedas eléctrica. Las puertas se abren solas y se despliega una rampa de acceso. La primera impresión es que Janis va a ser un pasajero, pero es engañoso, porque es él quien se pone al volante. Los auténticos límites solo están en la cabeza. En cuanto la silla de ruedas está encajada con seguridad, Janis hace con la boca lo que otra gente haría con las manos: agarra el llavero, se deja caer de la silla y se desliza hasta el asiento del conductor por un escalón tapizado.

También usa la boca para meter la llave en la cerradura. Ya en el asiento del conductor, hace un giro que ha entrenado mucho para alcanzar el cinturón de seguridad y abrocharlo en el dispositivo correspondiente, usando la cabeza para ello. Dos palancas de mando bajo las axilas le permiten acelerar, girar y frenar. Janis ama la liberta en la carretera en su Sprinter. Además, él mismo decide adónde ir.

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