Isuzu actualiza la D-Max 2027 con motor biturbo y 204 CV para competir contra Toyota Hilux
La Isuzu D-Max 2027 se actualiza con un potente motor 2.2 biturbo diésel de 204 CV y mejoras significativas para enfrentar a Toyota Hilux y otras pick ups líderes.

La Isuzu D-Max 2027 suma una novedad fuerte para pelear en el segmento de las pick ups medianas tras ser presentada en Tailandia con una evolución del motor 2.2 Ddi Maxforce, ahora con doble turbo, 204 CV y 500 Nm. Aunque no se aprecia a la vista, es clave para competir más que nunca frente a Toyota Hilux, Ford Ranger, Nissan Frontier y Mitsubishi L200.
El nuevo 2.2 Ddi Maxforce biturbo diésel reemplaza la receta tradicional de mayor cilindrada por un bloque más pequeño con más rendimiento. Isuzu logró superar las cifras del conocido 3.0 turbodiésel que emplea la D-Max en distintos mercados con 190 CV y 450 Nm, respectivamente.
La incorporación de un segundo turbo mejora la respuesta en distintos regímenes. En la práctica, y más allá de los propios números, busca entregar empuje desde bajas vueltas y mantener fuerza cuando el conductor exige más aceleración, algo clave para una pick up que puede cargar, remolcar y viajar en ruta.
La cifra de torque es uno de los datos más importantes. Los 500 Nm igualan el registro de varias camionetas medianas con motores de mayor cilindrada, por lo que Isuzu consigue una mejora concreta sin subir el tamaño del propulsor.

La compañía japonesa también apunta a reducir consumo. Según los datos difundidos para Tailandia, el nuevo 2.2 puede mejorar alrededor de un 8% la eficiencia en ruta frente al 3.0, con registros declarados desde unos 6.5 litros cada 100 kilómetros en determinadas versiones.
Las prestaciones también cambian. La D-Max 2027 con el nuevo conjunto mecánico sería cerca de un 5% más rápida en la aceleración de 0 a 100 km/h y aproximadamente un 12 más efectiva en recuperaciones entre 80 y 100 km/h.
Esas mejoras tienen impacto directo en el manejo diario. Una recuperación más ágil entre 80 y 100 km/h ayuda en sobrepasos, mientras que el menor gasto puede ser relevante para quienes hacen muchos kilómetros en ruta o emplean la camioneta para trabajar.
Como si fuese poco, la transmisión automática de ocho velocidades es otra pieza central de esta actualización y fue revisada para acompañar mejor el nuevo rango de torque y bajar el régimen del motor en viajes largos, lo que debería favorecer el confort y el gasto de combustible.

¿Se ofrecerá también en otros mercados?
Por ahora, Isuzu confirmó esta mecánica para Tailandia. Es decir, queda pendiente saber si el 2.2 biturbo llegará a otros países y si reemplazará al 3.0 en forma completa o si convivirá durante un tiempo. Podría ser esto último para las variantes de entrada de gama. Y más aún si el salto en potencia implica un precio superior.
Para Argentina, todavía no hay información oficial sobre una posible llegada de esta versión. La D-Max no tiene el peso comercial de Hilux, Ranger o Amarok en el mercado local, pero esta actualización mecánica muestra que el fabricante nipón sigue desarrollando la camioneta para competir con argumentos concretos.
Sí hay una certeza. Mientras la mayoría de camionetas medianas e incluso de otros segmentos actualizan su diseño y añaden más tecnología de confort y seguridad, la D-Max va por otro lado. Mejor dicho, por el punto más negativo y que la relega de la competencia contra Hilux y otras: las prestaciones.
