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Golden Dolphin, un colectivo que rompió los moldes de diseño y confort

El fabricante italiano de buses Viberti decidió darle una vuelta de tuerca a sus modelos con el Golden Dolphin: diseño extravagante y lujos nunca antes vistos.

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El bautizado Golden Dolphin, delfín dorado en nuestra lengua, tuvo lugar luego del fin de la Segunda Guerra Mundial en Turín, Italia, de la mano de

Viberti, un constructo que hizo su reputación a base de excepcionales vehículos de transporte civiles pero sobre todos militares.

Con el fin del devastador conflicto bélico, el fabricante se convirtió en el líder del mercado italiano en la construcción de remolques y semirremolques, para luego continuar su crecimiento hasta lograr un liderazgo absoluto en el mercado europeo.

En la década del cincuenta, Viberti decidió entrar en el mercado de los vehículos de las dos ruedas bajo la marca Vi-Vi. Pero siendo los años de auge del transporte público en Europa dio un paso al costado para producir lo que mejor sabía hacer.

Claro que siempre se hizo el tiempo de innovar en el sector con novedosos diseños, siendo el Golden Dolphin el más llamativo y recordado, nombre que le valió por su línea general inspirada en el animal marino, con un remate posterior que simulaba una aleta que actuaba como estabilizador durante la conducción, y por su pintura que simulaba una carrocería fabricada en oro.

Así era el Golden Dolphin

El diseño del Golden Dolphin permitió instalar tres ventanales laterales enterizos, siendo el del medio el de mayor longitud (casi 6 metros), lo que permitía una visión completa de todo lo que sucedía en el exterior. Por su parte, el chofer tenía su propia “cápsula” con el volante y butaca centrados en el medio del chasis.

Claro que esto no era muy común en el transporte de aquellos años, pero lo más extravagante iba de la mano de su mecánica. El Golden Dolphin dejó de lado los motores diésel y equipó una turbina de gas que desarrollaba unos 400 CV, algo fuera de contexto para un medio de transporte de pasajeros.

Si bien no hay datos específicos sobre su torque, los fabricantes aseguraban que alcanzaba unos 200 km/h de velocidad de máxima. También, y con el fin de lograr una conducción más “fluida” y que los pasajeros sintieran lo menos posible la aspereza de las calles y rutas, se instaló un esquema de suspensión independiente en cada eje, dejando de la lado las clásicas ballestas.

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Originalmente, el Golden Dolphin tenía casi 12 metros de largo, pero debido a las vibraciones durante la marcha fue acortado mínimamente para luego ofrecer dos configuraciones: una de 18 asientos y otra de 32. Además de ser “grandes”, cada butaca estaba equipada con cinturones de seguridad, eran giratorias, y cada uno ofrecía un sistema de radio con sus respectivos controles.

También, y ante los amplios cristales, contaba con un sistema de aire acondicionado, una gran novedad por aquellos años. Las versiones de 18 asientos contaban con inodoro y un walk-in closet “pequeño”, incluso con una cocina limitada, por lo tanto, la máxima comodidad para los pasajeros estaba disponible en todo momento.

No se sabe a ciencia cierta cuantas unidades del Golden Dolphin fueron producidas, pero sus elevados costos de producción obligaron a Viberti a darle de baja, quedando en la historia como uno de los buses más “Premium” y veloces de todos los tiempos.

Luego de su auge en el transporte que se vio afectado a partir de la década de los ’80, en 2011 los responsables de Viberti vendieron la marca al fabricante italiano Acerbi y, desde 2016, forma parte del grupo de fabricación polaco Wielton.

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