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Tesla Semi encabeza un pedido récord de 2.500 camiones eléctricos Clase 8 en EE.UU.

El Tesla Semi se presentó como prototipo en 2017 con una promesa que en ese momento parecía lejana: mover 80.000 libras con propulsión eléctrica y una autonomía suficiente para tramos largos.

Tesla Semi encabeza un pedido récord de 2.500 camiones eléctricos Clase 8 en EE.UU.

La flota eléctrica de camiones pesados en Estados Unidos está a punto de duplicarse. El programa Zet Scale, una alianza de grandes empresas estadounidenses que busca acelerar la logística de emisión cero en el transporte pesado, confirmó un pedido de 2.500 unidades Clase 8. Tesla Semi concentrará la mayor cantidad de camiones dentro de esa operación.

Una compra que cambia la escala del transporte pesado

El dato es contundente: sumar 2.500 camiones eléctricos Clase 8 prácticamente duplica la flota actual de ese segmento en Estados Unidos. No se trata de una promesa a largo plazo sino de un pedido en firme canalizado mediante leasing con valores por debajo de los de mercado.

La alianza Zet Scale eligió a Tesla como principal proveedor de camiones eléctricos dentro del programa. De las 2.500 unidades confirmadas, el Tesla Semi será el modelo con mayor número absoluto. También participarán Volvo, Kenworth, Ride y Peterbilt, entre otros fabricantes, aunque no se difundió el desglose exacto por marca.

El mecanismo de selección fue una solicitud de propuestas (RFP, por su sigla en inglés). Las empresas miembro de la alianza presentaron sus necesidades de flota y los fabricantes compitieron por quedar dentro del programa. La escala del pedido marca un punto de inflexión para el segmento eléctrico pesado.

Tesla Semi, el modelo más elegido

El Tesla Semi tuvo un desarrollo largo. Se presentó como prototipo en 2017 y las primeras unidades de producción llegaron a PepsiCo/Frito-Lay a fines de 2022. Desde entonces, el programa avanzó de a poco y con pedidos de flotas grandes, pero este anuncio aparece como uno de los hitos más fuertes para llevar el camión a una escala mayor.

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Dan Priestley, director del programa Tesla Semi, remarcó que el camión fue diseñado para lograr costos operativos por kilómetro inferiores a los de un camión diésel. Ese argumento económico es central en la propuesta de Tesla: el ahorro operativo, más que la promesa ambiental, es lo que puede inclinar la balanza en flotas comerciales.

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Un camión Clase 8 típico en Estados Unidos opera con un peso bruto total combinado de 80.000 libras, unas 37 toneladas, en configuraciones de cinco ejes. Electrificar ese segmento es técnicamente complejo por el peso, la autonomía necesaria y la carga útil que se debe preservar para que el negocio siga cerrando.

Microsoft y PepsiCo, anclas de demanda

Los socios fundadores de Zet Scale incluyen a Microsoft y PepsiCo. Funcionan como anclas de demanda para dar previsibilidad a la electrificación del transporte de carga. No se trata de una participación simbólica: su presencia garantiza un volumen mínimo de operaciones y contratos de largo plazo que justifican la inversión de los fabricantes.

El programa proyecta una flota de hasta 10.000 camiones eléctricos en los próximos años. Si la primera etapa de 2.500 unidades se consolida, la segunda ampliación triplicaría el alcance inicial. Ese horizonte es el que convierte al pedido en una señal de mercado más que en un simple anuncio de compra.

Leasing por debajo del mercado: la llave para sumar flotas

Uno de los aspectos menos visibles del programa es el financiamiento. Los camiones se ofrecerán a las empresas de la alianza mediante leasing con un valor inferior al de mercado. El arrendamiento operativo permite que las compañías no tengan que comprar las unidades, algo que baja la barrera de entrada para renovar flotas.

Ese esquema es clave porque el costo inicial de un camión eléctrico pesado sigue siendo alto. Al licuar el desembolso en cuotas mensuales y por debajo del valor de referencia, la alianza busca que la cuenta cierre incluso antes de considerar los ahorros en combustible y mantenimiento. La lógica es simple: si el leasing cuesta menos que operar un diésel, la decisión de flota se vuelve casi automática.

Del prototipo de 2017 al pedido récord

El Tesla Semi se presentó como prototipo en 2017 con una promesa que en ese momento parecía lejana: mover 80.000 libras con propulsión eléctrica y una autonomía suficiente para tramos largos. Las primeras entregas a PepsiCo/Frito-Lay a fines de 2022 pusieron al camión en operación real, pero la escala seguía siendo limitada.

Ahora, el programa Zet Scale le da al Semi un volumen de producción que ningún otro camión eléctrico de Tesla había alcanzado. La combinación de pedido firme, leasing accesible y demanda garantizada por grandes corporaciones es exactamente lo que faltaba para que el proyecto despegara.

Autonomía y carga: los números del Semi

En comunicaciones previas de Tesla, el Semi apuntó a una autonomía del orden de 500 millas, unos 800 kilómetros, con uso de infraestructura de carga rápida Megacharger. Esa red está pensada para reducir los tiempos de recarga en operaciones de larga distancia, un requisito clave para que el camión pueda insertarse en corredores logísticos interestatales.

La propuesta técnica del Semi incluye una cabina central que rompe con el diseño tradicional de los camiones norteamericanos. La posición del conductor, la aerodinámica y la distribución de los motores eléctricos están pensadas para maximizar la eficiencia energética. No es solo un camión diésel con baterías: es una plataforma distinta.

Las otras marcas que participan

Volvo, Kenworth, Ride y Peterbilt también integran el programa Zet Scale. Cada una aporta configuraciones y capacidades diferentes dentro del segmento Clase 8 eléctrico. La presencia de varios fabricantes en un mismo programa de flotas muestra que la electrificación pesada no es una apuesta de un solo actor, aunque Tesla se lleve la mayor parte del pedido.

El transporte pesado concentra una parte importante de las emisiones del sector transporte en Estados Unidos. Por eso, la electrificación de un camión Clase 8 es un desafío técnico y logístico de primer orden: peso, autonomía, carga útil e infraestructura de carga deben resolverse al mismo tiempo. Zet Scale ataca el problema con escala, financiamiento y demanda asegurada. El pedido de 2.500 unidades es el primer movimiento de una jugada que puede llegar a 10.000 camiones eléctricos en ruta.