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MAN comienza pruebas en ruta de camiones de pila de combustible en el sur de Alemania

La batería de alto voltaje que lleva el vehículo no es la fuente principal de energía sino un apoyo: cubre los picos de potencia, como una subida fuerte o una aceleración, y recupera energía en las frenadas.

MAN comienza pruebas en ruta de camiones de pila de combustible en el sur de Alemania

El grupo TRATON, dueño de MAN, viene repitiendo hace años que el camión eléctrico a batería es la tecnología dominante del futuro y que el hidrógeno es apenas un complemento para nichos muy puntuales. Sin embargo, MAN acaba de entregar tres camiones de pila de combustible al operador logístico LoadFox para que trabajen durante tres meses en rutas reales del sur de Alemania. No es un prototipo en pista cerrada: hay carga, conductores y tiempos comerciales de por medio.

La prueba forma parte del proyecto Bayernflotte, el programa de investigación con el que MAN busca datos concretos sobre consumo, confiabilidad, tiempos de repostaje y costos operativos del hidrógeno en transporte pesado. El dato que llama la atención: la autonomía objetivo es de 450 a 500 kilómetros, una cifra que no supera a la de los camiones eléctricos a batería actuales.

MAN ya no habla de hidrógeno: lo está probando

Durante años, el hidrógeno en camiones fue territorio de anuncios y concept cars. MAN decidió cambiar el escenario: los tres camiones entregados a LoadFox no son demostradores estáticos. Trabajan en rutas regulares en el sur de Alemania, bajo condiciones reales de operación logística, con el objetivo de acumular kilometraje y generar información que ninguna simulación puede dar.

El proyecto Bayernflotte es la plataforma. Se trata de un programa de investigación impulsado por MAN Truck & Bus para evaluar la tecnología de pila de combustible en servicio comercial. LoadFox, la empresa elegida para la prueba, es un operador logístico alemán que corre rutas en la región. Durante tres meses, esos camiones van a circular como cualquier otro vehículo de flota, pero con un sistema de propulsión distinto: pila de combustible de hidrógeno, baterías de alto voltaje y motor eléctrico trabajando en conjunto.

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MAN no publicó especificaciones técnicas detalladas de las unidades. No se sabe la potencia de la pila, ni la capacidad de las baterías, ni la presión de almacenamiento del hidrógeno a bordo. Esa falta de datos dice mucho: la tecnología todavía está en fase de validación y la marca prefiere mostrar resultados antes que promesas técnicas.

Hidrógeno contra batería: ¿dónde está la ventaja?

man comienza pruebas en ruta de camiones

El punto más incómodo para los defensores del hidrógeno aparece al comparar números. Los camiones eléctricos a batería de MAN, como el eTGX, ya ofrecen autonomías que arrancan en los 400 kilómetros y pueden superar los 600 según la configuración. Si el camión de pila de combustible del Bayernflotte apunta a 450-500 kilómetros, la pregunta es inevitable: ¿qué gana el operador con el hidrógeno?

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La respuesta no es técnica sino práctica. El hidrógeno se justifica en operaciones donde la red de carga eléctrica no alcanza, donde no hay tiempo para recargas largas o donde el repostaje rápido marca la diferencia. Cargar un camión eléctrico pesado puede llevar horas; cargar un tanque de hidrógeno a alta presión lleva minutos, similar a llenar un tanque de gasoil. Esa ventaja operativa es la que MAN necesita demostrar con datos reales.

Pero también está el costo. El hidrógeno verde —producido con electrólisis usando energía renovable— es caro y escaso. La mayor parte del hidrógeno que se produce hoy es gris, generado a partir de gas natural y con emisiones de dióxido de carbono. Si el hidrógeno que usa LoadFox no es verde, la huella de carbono del camión limpio deja de ser tan limpia. MAN no aclaró el origen del hidrógeno utilizado en la prueba.

TRATON juega en dos tableros

La estrategia del grupo TRATON es clara: la batería eléctrica manda. Ejecutivos del grupo, que controla a MAN, Scania e International, repiten que el camión a batería será la tecnología dominante en el transporte regional y de larga distancia. El hidrógeno, dicen, queda para nichos donde la infraestructura eléctrica no llega o donde el peso de las baterías hace inviable la operación.

Entonces, ¿por qué MAN gasta recursos en un piloto de 500 kilómetros de autonomía? Porque la estrategia no es excluyente. Si el hidrógeno va a tener un rol complementario, alguien tiene que desarrollar esa tecnología. Y ese alguien tiene que ser MAN. El proyecto Bayernflotte es la forma de estar listo si el mercado evoluciona hacia el hidrógeno, sin cambiar la apuesta principal por la batería.

MAN además juega en otra cancha con el hidrógeno: el motor de combustión interna adaptado para quemar hidrógeno directamente. Ya presentó el MAN hTGX, un camión que no usa pila de combustible sino un motor térmico modificado. Es una vía técnica distinta, que conserva la arquitectura del motor tradicional y podría ser un puente para flotas que no quieren dar el salto completo a la electrificación.

Cómo funciona un camión de pila de combustible

Para entender la prueba hay que repasar el sistema. El hidrógeno se almacena a bordo en tanques de alta presión, generalmente a 350 o 700 bares. Ese gas pasa por una pila de combustible, un dispositivo electroquímico que combina hidrógeno con oxígeno del aire para generar electricidad. La única emisión es vapor de agua. Esa electricidad alimenta el motor eléctrico, igual que en un camión a batería.

La batería de alto voltaje que lleva el vehículo no es la fuente principal de energía sino un apoyo: cubre los picos de potencia, como una subida fuerte o una aceleración, y recupera energía en las frenadas. El hidrógeno funciona como el «combustible» que mantiene la batería cargada durante la marcha.

El talón de Aquiles es la eficiencia energética. La electricidad que carga una batería va directo al motor. En el hidrógeno, en cambio, la energía pasa por varias transformaciones: se convierte en gas, se comprime, se transporta, se transforma en electricidad en la pila y recién ahí llega al motor. Cada paso pierde energía en el camino. Por eso, el hidrógeno solo se justifica donde la batería no puede cumplir.

Qué busca MAN con estos tres meses

El objetivo del Bayernflotte es generar datos duros. Consumo de hidrógeno por kilómetro, comportamiento de la pila en diferentes condiciones de carga y pendiente, tiempos reales de repostaje, confiabilidad del sistema en frío y en calor, desgaste de los componentes. Son números que no se pueden obtener en un banco de pruebas.

Alemania es el escenario ideal para esta prueba. Es uno de los países europeos que más invierte en infraestructura de hidrógeno, con una red troncal planificada y proyectos regionales como Bayernflotte que buscan conectar producción, estaciones de servicio y flotas de prueba.

Aún así, las estaciones de repostaje para camiones pesados son contadas. La infraestructura sigue siendo el límite más duro para cualquier plan serio de hidrógeno en transporte. MAN lo sabe: por eso esta prueba no busca demostrar que el hidrógeno es mejor que la batería, sino determinar si puede convivir con ella en las operaciones donde la electricidad no alcanza.

Los tres camiones de LoadFox están en la calle. Cuando terminen los tres meses, MAN va a tener una respuesta más honesta que cualquier presentación corporativa: la que da la ruta.