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La copia china de un Scania ahora se fabrica en Bielorrusia: así es el Vasol V7

El Vasol V7, la copia china del camión sueco que ahora se produce en Bielorrusia, es la última pieza de una estrategia que ya puso vehículos con ese diseño en Irán y Rusia.

VASOL V7 – La copia china de la Scania suma nueva versión para Bielorrusia

Dongfeng encontró un nuevo mercado para su particular versión del Scania Serie S. El Vasol V7, la copia china del camión sueco que ahora se produce en Bielorrusia, es la última pieza de una estrategia que ya puso vehículos con ese diseño en Irán y Rusia. El país de Lukashenko, castigado por sanciones de la UE y Estados Unidos, se convirtió en el próximo destino de este clon a escala industrial.

Un Scania que no es Scania

El Vasol V7 es un caballo mecánico de larga distancia. O sea, la unidad que va adelante y arrastra el semirremolque. Su cabina replica casi punto por punto la generación de cabinas Scania Serie S, esa línea lanzada en 2016 que se impuso por su frente plano, su aerodinámica y su habitáculo enorme. La trompa, los espejos, la parrilla y hasta la silueta general son un calco del camión escandinavo.

Por supuesto, no lleva el emblema de Scania. Acá la marca es Dongfeng Vasol, conocida por el acrónimo DFSV, una sociedad entre el gigante estatal chino Dongfeng Motor Corporation y un socio bielorruso. El V7 es el primer producto importante de esa alianza y apunta directo al transporte de carga regional.

La presentación del camión, realizada a mediados de agosto de 2026, fue más política que técnica. Mostró el vehículo, confirmó su producción local y dejó en claro que la alianza chino-bielorrusa avanza. Para el gobierno de Alexandr Lukashenko, tener un camión de este tipo fabricado en el país es una señal de soberanía industrial.

 

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Bielorrusia, el destino que Occidente dejó libre

Bielorrusia está gobernada por Lukashenko desde 1994. Hace tiempo que el país acumula sanciones de la Unión Europea y de Estados Unidos por violaciones a los derechos humanos, fraude electoral y por ser uno de los principales aliados de Rusia en la invasión a Ucrania. En la práctica, esas restricciones comerciales dejaron afuera del mercado bielorruso a los fabricantes europeos y norteamericanos.

Ahí entra China. La alianza Dongfeng-Vasol es la respuesta local para tener camiones modernos sin depender de Occidente. El Vasol V7 se produce en Bielorrusia y está pensado para un mercado donde el camión europeo es difícil de conseguir y caro de mantener.


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No es un caso aislado. Forma parte de un circuito que ya incluye a Irán y Rusia, países que también están bajo sanciones occidentales o con acceso limitado a la oferta de marcas tradicionales. Dongfeng aprovecha ese espacio vacío y coloca productos donde las grandes firmas no llegan.

La familia crece: Borna, Huashen y Junfeng

El Vasol V7 no es el primer clon del Scania Serie S que sale de las líneas de Dongfeng. El proyecto tiene al menos tres hermanos conocidos:

  • Borna 560S: se produce en Irán y fue una de las primeras versiones de esta cabina con ingeniería china.
  • Dongfeng Huashen HS7: orientado a Rusia y a la exportación dentro del espacio postsoviético.
  • Junfeng DF9: otra iteración del mismo molde, también fabricada por Dongfeng.

Los cuatro comparten la misma base y el mismo parentesco visual con el Scania. La diferencia está en el mercado donde se venden y en la marca que los respalda. Pero al ponerlos uno al lado del otro, cuesta distinguirlos.

Esa familia numerosa muestra hasta dónde llega la estrategia de Dongfeng: replicar un diseño probado y llevarlo a países donde las marcas occidentales no pueden operar. Es una forma de cubrir la demanda de camiones modernos en regiones aisladas, con la ventaja de un producto que ya tiene la estética de un vehículo premium.

Qué se sabe del Vasol V7 (y qué no)

Hasta ahora, DFSV no publicó datos técnicos detallados del V7. No hay cifras oficiales de motor, potencia ni torque. Lo que se sabe es que se trata de un caballo mecánico de larga distancia, preparado para el transporte de carga pesada en rutas de Bielorrusia y del espacio CEI.

Tampoco hay información sobre versiones ni equipamiento. La presentación del camión confirmó la producción local, pero no se detuvo en especificaciones de chasis ni de transmisión. La ausencia de datos no es casual. En este tipo de lanzamientos, el foco está puesto en el acceso al mercado, no en competir por números de potencia. Lo que importa es que el camión exista, que se fabrique en el país y que reemplace a los vehículos que ya no se pueden importar desde Europa.

China, el socio industrial de los países sancionados

En Occidente, copiar el diseño de un camión de primera marca puede terminar en juicio. En China, en cambio, es parte del manual de desarrollo industrial. Dongfeng no esconde el parecido: lo usa como argumento de venta. El Scania Serie S es el modelo más imitado del momento, y la empresa estatal china lo sabe.

Los vacíos legales y la falta de aplicación de patentes en ciertos mercados permiten que estos clones circulen sin problemas. Para un transportista bielorruso, un camión con aspecto de Scania pero con precio chino y repuestos disponibles en la región es una opción mucho más realista que intentar conseguir un europeo original.

La relación entre China y Bielorrusia no es nueva. Minsk es un socio histórico de Moscú, y Pekín mira con atención ese espacio postsoviético. Las sanciones occidentales aceleraron una alianza que ya venía creciendo. Dongfeng no le vende a Bielorrusia solo por negocio: le vende por geopolítica. Y el gobierno de Lukashenko recibe tecnología, inversión y camiones con apariencia de marca premium.

El valor de tener un «Scania» local

Para la flota bielorrusa, tener un camión de este tipo fabricado en el país cambia las reglas del juego. Los concesionarios de marcas europeas cerraron o limitaron su operación por las sanciones. Los repuestos escasean y los costos de mantenimiento se dispararon. Un vehículo de origen chino, ensamblado localmente, garantiza disponibilidad de componentes y un precio más accesible.

El Vasol V7 no va a competir contra un Scania verdadero en un mercado abierto. Su lugar está en los países donde los fabricantes occidentales no llegan por sanciones o por costos. Es el plan B para flotas que necesitan renovarse, y Dongfeng lo está ejecutando mercado por mercado: Irán, Rusia y ahora Bielorrusia.

El circuito de la copia sigue sumando destinos. Y mientras las sanciones sigan empujando a ciertos países fuera del circuito comercial occidental, el Scania chino va a seguir encontrando clientes.