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85 hectáreas, 17 km de pista y 89 millones: el laboratorio donde Scania prueba sus camiones autónomos

La pista de grava no es un detalle menor: permite probar comportamiento sobre superficies de baja adherencia y simular condiciones que en Europa aparecen con hielo, nieve o lluvia.

Scania gastó 89 millones en un circuito de 17 km con curvas peraltadas al 22 %

Suecia ya tiene un nuevo laboratorio a cielo abierto para camiones. Scania inauguró en Södertälje un centro de pruebas de investigación y desarrollo sobre un predio de 85 hectáreas: el objetivo es dejar de alquilar pistas externas y concentrar en un solo lugar los ensayos de frenado, estabilidad y asistencias a la conducción que exigen los camiones eléctricos y autónomos.

85 hectáreas para no depender de pistas ajenas

El predio equivale a unos 850.000 metros cuadrados y está pegado a la casa central de la marca en Suecia. Scania invirtió aproximadamente 89 millones de euros en transformar ese terreno en un complejo de validación con 17 kilómetros lineales de pistas: 13 kilómetros de asfalto y 4 de grava. Hasta ahora, buena parte de esas pruebas obligaba a reservar circuitos de terceros, con calendarios ajenos y condiciones que no siempre se podían repetir. Con pista propia, la compañía controla los tiempos de desarrollo y la repetibilidad de cada escenario.

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Ese control es clave en una industria donde la electrificación y la automatización cambiaron las reglas de validación. Un camión eléctrico no se prueba igual que uno diésel: el par instantáneo del motor eléctrico, la distribución de pesos por las baterías y la gestión térmica exigen protocolos nuevos. Scania suma así una herramienta para acelerar la llegada al mercado de sus próximas generaciones de camiones.

Un óvalo peraltado al 22 % y frenadas sobre basalto

La pieza central del circuito es un óvalo con curvas peraltadas de hasta 22 % de inclinación transversal. Ese peralte contrarresta la fuerza centrífuga y permite ensayar a velocidad constante sin que el camión se desestabilice, una condición necesaria para probar dinámica de vehículos y sistemas de asistencia en situaciones controladas.

El complejo incluye además tres pistas de frenado con riego incorporado, cada una con una superficie distinta: asfalto, hormigón y baldosas de basalto. La sección de basalto agrega una curva para evaluar frenadas en giro sobre baja adherencia. Son los escenarios que se usan para validar el frenado automático de emergencia y el control de estabilidad: el agua reduce el agarre y obliga a los sistemas a intervenir de forma reproducible.

Electrificación, autonomía y ADAS en el mismo predio

Scania definió áreas específicas para electrificación, conducción autónoma, seguridad activa, dinámica vehicular y tecnologías convencionales. El foco está en los sistemas avanzados de asistencia al conductor: frenado automático de emergencia, mantenimiento de carril y alertas de ángulo muerto. Para validarlos hace falta reproducir situaciones de tráfico reales y aumentar su complejidad de manera gradual, algo que en ruta abierta es inviable con la repetibilidad que exige un ensayo.

La pista de grava no es un detalle menor: permite probar comportamiento sobre superficies de baja adherencia y simular condiciones que en Europa aparecen con hielo, nieve o lluvia. Combinada con el riego sobre asfalto y basalto, Scania puede generar escenarios de adherencia diferencial lado a lado, lo que en la jerga técnica se conoce como split mu. Ese tipo de superficie es determinante para comprobar cómo reacciona el control de estabilidad cuando una rueda pisa seco y la otra mojado.

La inversión invisible que define la seguridad del futuro

El nuevo centro de Södertälje no es una obra de marketing: es infraestructura de desarrollo pura. En Europa, los fabricantes de camiones compiten por llegar antes con modelos eléctricos y con sistemas autónomos cada vez más avanzados. Scania, controlada por Traton —el grupo de vehículos industriales de Volkswagen—, juega ese partido contra Volvo Trucks y Mercedes-Benz Trucks. Tener un predio propio de 85 hectáreas reduce los tiempos de ensayo y permite iterar más rápido sobre los prototipos.

La seguridad de los próximos camiones se define en parte en esas pistas. Un frenado automático de emergencia que no se validó sobre basalto mojado es un sistema que todavía no está listo para salir a la ruta. Scania acaba de sumar 17 kilómetros de argumentos para no depender de nadie a la hora de probarlo.