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La Ford F-150 que es una historia de familia y fue restaurada

La pick up quedó inmóvil desde 1999 en un galpón, pero luego se recuperó para la hija del propietario. La historia del antes y después y más.

La restauración de esta Ford F-150

Una Ford F-150 de 1992 volvió a salir a la luz después de 27 años guardada en un galpón de campo en Estados Unidos. La pick up había quedado inmóvil tras la muerte de su dueño, en 1999, y su rescate terminó con un destino familiar: ser entregada a Justine, la hija del propietario fallecido. Pero hay más.

El trabajo lo hizo WD Detailing, un equipo especializado en limpieza y recuperación de vehículos clásicos. Cuando llegaron al lugar, la camioneta estaba bajo techo, apoyada sobre bloques de hormigón, rodeada de objetos y cubierta por una capa gruesa de polvo, humedad y suciedad.

El estado exterior de la F-150 impedía reconocer el color original de la carrocería, dado que llevaba casi tres décadas sin moverse, sin tocar el suelo y sin recibir una limpieza completa. Aun así, la estructura general seguía en pie y el rescate tenía una ventaja: la familia nunca la había dejado a la intemperie.

El proyecto había quedado pendiente durante años. El padre del dueño fallecido conservó la camioneta y guardó piezas originales que había retirado para evitar daños mayores. La falta de tiempo, las obligaciones familiares y sus limitaciones físicas fueron demorando la puesta en marcha que igualmente un día llegaría.

La historia tomó otro peso con Justine. Cuando su padre murió, ella tenía apenas 3 años, razón por la que casi no guarda recuerdos de viajes en esa pick up. Ya adulta, con su familia propia, volvió al campo para ver cómo recuperaban un vehículo que formaba parte de la historia de su papá. Su abuelo decidió regalárselo una vez que pudiera volver a funcionar.

Antes de mover la Ford, la familia despejó el galpón y aportó un juego nuevo de ruedas. Después de 27 años sobre bloques, la F-150 volvió a apoyarse sobre neumáticos. Un tractor la arrastró hasta el exterior para iniciar la revisión mecánica y la limpieza.

Motor, desempeño y más

Bajo el capó, esta Ford F-150 apareció con uno de los motores más conocidos en aquel entonces: el seis cilindros en línea de 4,9 litros que entregaba cerca de 145 CV y 359 Nm de torque, cifras aceptable y propias de una pick up pensada para trabajar.

La primera inspección dejó señales favorables. El propulsor todavía tenía aceite y los cilindros estaban en mejor estado del esperado. El equipo evitó intentar un arranque rápido, dado que después de tantos años cualquier resto acumulado podía causar un daño mayor.

El problema más visible apareció en el sistema de ventilación, donde el mecánico encontró varios nidos de ratones y restos que podían terminar dentro del habitáculo si se encendía el ventilador sin revisar antes. También desmontó el tanque de combustible y encontró corrosión avanzada por los años de inactividad.

La reparación exigió cambiar componentes clave. Por ejemplo, se reemplazaron el depósito de combustible, bomba, filtro de aire, cables de encendido y distribuidor. Tras muchas horas de trabajo, el motor volvió a arrancar. Más allá de que no está perfecto (mejor dicho, como antes) la hazaña ya estaba consumada.

Con la mecánica en marcha, empezó la parte más visible del rescate. Se retiró la suciedad acumulada de la Ford F-150 y aplicó lavado a presión sobre toda la carrocería. Bajo el polvo apareció una pintura azul que la familia no veía desde que la camioneta había quedado guardada.

Exterior e interior de la pick up

El exterior mostró daños esperables para una pick up de 1992 que pasó 27 años inmóvil. Había óxido en los guardabarros y en el capó. La limpieza no podía borrar la corrosión, pero sí permitió recuperar la presencia original de la F-150 y dejar expuestas las zonas que necesitarán reparación de chapa.

El interior de la F-150 también cargaba las marcas del tiempo y la presencia de roedores. WD Detailing usó aspiradoras, vaporizadores y productos específicos para recuperar la tapicería. Los asientos sorprendieron por su estado, porque se mantenían completos y en mejores condiciones que otras partes del vehículo.

El trabajo final incluyó pulido de pintura y molduras cromadas. En consecuencia, la pick up pasó de estar tapada por suciedad en un galpón a quedar estacionada frente a la casa familiar, con el motor en marcha y el color azul nuevamente visible.

Así, Justine pudo ver a la mañana siguiente la Ford F-150 tal como la había conocido su padre.

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