Kia Tasman: ¿cómo será la renovada pick up para superar a Toyota Hilux?
Un artista digital replanteó por completo la estética de la pick up más discutida de Kia y abrió el debate sobre su futuro en el segmento mediano.

La Kia Tasman nació con una misión ambiciosa: meterse de lleno en uno de los segmentos más competitivos del mundo, dominado por referentes históricos como la Toyota Hilux y la Ford Ranger. Sin embargo, su llegada no fue la esperada.
Más allá de sus capacidades técnicas y del respaldo de una marca con peso global, el diseño terminó convirtiéndose en el eje de la polémica y, para muchos, en uno de los principales obstáculos para su aceptación en mercados clave como Australia.
Consciente de ese rechazo inicial, un diseñador independiente decidió imaginar cómo podría verse esta pick up si Kia optara por un camino estético diferente. El resultado no solo propone una alternativa visual, sino que también reabre una pregunta clave: ¿una imagen más tradicional habría cambiado el destino comercial de la Tasman?
Un rediseño que toma distancia del modelo original
El proyecto lleva la firma de Theophilus Chin, conocido en el mundo digital como Theottle, quien reinterpretó la Tasman a partir de elementos ya consolidados dentro del lenguaje visual de Kia. En lugar de insistir con un estilo rupturista, el diseñador se apoyó en la estética de la última generación del Kia Telluride, uno de los SUV más exitosos de la marca, para darle forma a una pick up con rasgos más familiares y robustos.

Esta reinterpretación, que recupera el nombre Mohave —históricamente ligado a modelos con chasis de largueros—, plantea una camioneta con proporciones más equilibradas y una presencia visual más contundente. A diferencia del SUV, la propuesta adopta una arquitectura clásica de pick up, con chasis de escalera, reforzando su perfil off-road y su enfoque laboral.
Las diferencias con la Tasman de producción son claras. El frente suma ópticas LED verticales de mayor tamaño y un paragolpes con mayor volumen, lo que aporta una imagen más sólida y alineada con lo que el público espera de una pick up mediana. Los laterales abandonan las superficies angulosas y los polémicos guardabarros plásticos, dando lugar a líneas más limpias y continuas que transmiten mayor refinamiento.
En la parte trasera, el rediseño mantiene una identidad reconocible dentro de la gama de la firma surcoreana, con luces LED inspiradas en el Telluride, integradas a un paragolpes de impronta aventurera y un portón simple y funcional. Un dato curioso es que las proporciones utilizadas como referencia no son las reales de la Tasman, sino las de la Volkswagen Amarok, lo que explica el equilibrio visual logrado en las imágenes.

El planteo original de Kia con la Tasman fue diferenciarse de manera radical del resto de las pick ups medianas. Y en ese sentido, el objetivo se cumplió. Sin embargo, decisiones como el frente elevado, los faros pequeños y ciertos recursos estéticos poco convencionales generaron rechazo en parte del público y habrían influido en sus flojos resultados iniciales.
De cara al futuro, la marca coreana asegura que el modelo aún tiene margen de evolución. Están en desarrollo nuevas versiones, incluida una variante electrificada, una opción más extrema inspirada en el prototipo Weekender y, eventualmente, una actualización estética.
Mientras tanto, el trabajo de Theophilus Chin deja una reflexión abierta: para competir de igual a igual con pesos pesados como Hilux y Ranger, quizá no alcance solo con innovación. A veces, volver a lo conocido también puede ser una estrategia inteligente.

