PepsiCo ya utiliza camiones autónomos: ¿dónde, cómo son y qué otros cambios presentan?
La automatización llega a la milla intermedia: menos demoras y más precisión logística. PepsiCo, la gran protagonista del presente y lo que se viene.

PepsiCo empezó a mover parte de sus productos con camiones autónomos en Estados Unidos. La noticia no pasa sólo por la tecnología, sino también por marcar un cambio concreto en una de las áreas más sensibles del consumo masivo, la logística que permite que bebidas, snacks y alimentos lleguen a tiempo a depósitos, tiendas y puntos de venta.
La alianza multianual entre PepsiCo y Gatik apunta a automatizar recorridos comerciales en Texas, Arizona y Arkansas. No se trata de camiones atravesando el país de costa a costa, sino de una zona mucho más específica y, para la industria, más atractiva: se llama milla intermedia y ahí está la clave.
¿Cómo son los camiones autónomos que usa PepsiCo?
Los vehículos de Gatik están pensados para operar en trayectos repetitivos entre centros logísticos, depósitos, almacenes y comercios. Son rutas conocidas, previamente mapeadas y con patrones de circulación más controlables que los de una ciudad abierta. Ese enfoque es muy distinto al de los autos autónomos urbanos o los robotaxis. En lugar de resolver todos los escenarios posibles del tránsito, el sistema trabaja dentro de un entorno delimitado, con recorridos definidos y condiciones operativas específicas.
En la industria, eso se conoce como dominio de diseño operativo. Es decir, el conjunto de rutas, velocidades, condiciones climáticas, horarios y situaciones para las cuales el vehículo fue validado. La autonomía, por lo tanto, no significa que un camión pueda circular por cualquier calle, en cualquier ciudad y bajo cualquier condición. Significa que puede hacerlo dentro de un marco preciso, medido y autorizado.

Para una empresa como PepsiCo, ese modelo tiene sentido. Sus productos dependen de una red logística de alta frecuencia: bebidas, snacks y alimentos envasados que deben moverse de manera constante para sostener el abastecimiento en góndolas, heladeras y puntos de consumo.
La conducción autónoma suele asociarse con autos particulares, taxis robotizados o ensayos de laboratorio. Sin embargo, uno de los campos donde puede tener un impacto más rápido es menos visible: el transporte entre instalaciones logísticas. La milla intermedia no es la última entrega al consumidor final ni tampoco el transporte pesado de larga distancia. Es el tramo que conecta nodos dentro de una cadena de distribución.
Para una compañía de consumo masivo, ese segmento es crítico. Un retraso en un centro de distribución puede impactar en decenas de locales. Una demora en la reposición puede dejar productos fuera de stock. Y una baja frecuencia de entregas puede obligar a acumular más inventario del necesario. Ahí los camiones autónomos prometen una ventaja concreta: mayor previsibilidad operativa.
Al moverse en corredores repetidos, pueden incrementar la frecuencia de viajes, reducir tiempos muertos y mejorar la planificación. Para el consumidor, el beneficio no se ve en el vehículo, sino en algo mucho más básico: que el producto esté disponible cuando lo busca.

¿Cómo funciona la tecnología de Gatik?
Las unidades autónomas de Gatik combinan cámaras, radares, sensores lidar, mapas de alta definición y software de inteligencia artificial. Ese conjunto permite identificar vehículos, peatones, ciclistas, semáforos, obstáculos y cambios en el entorno. El sistema procesa información en tiempo real desde múltiples sensores y toma decisiones de conducción dentro del recorrido autorizado. No depende de una sola fuente de datos: cruza señales para construir una lectura más robusta del camino.
El lidar, por ejemplo, ayuda a generar una representación tridimensional del entorno. Los radares aportan información útil en condiciones de baja visibilidad. Las cámaras permiten interpretar señales, marcas viales y objetos. El software integra todo ese flujo de datos para decidir cómo avanzar, frenar, girar o reaccionar ante una situación imprevista. El objetivo no es demostrar una capacidad futurista, sino resolver una operación repetitiva con más eficiencia y menos variabilidad.
Para PepsiCo, la automatización de la milla intermedia puede aportar beneficios en varios niveles: el primero es la regularidad. En logística, cumplir horarios no es un detalle: define la disponibilidad de producto, la eficiencia de los depósitos y la coordinación con los puntos de venta. El segundo es la capacidad de respuesta. Si una ruta puede operarse con mayor frecuencia, la empresa puede ajustar mejor el abastecimiento ante picos de demanda, promociones, eventos o cambios de consumo.

El tercero es la optimización de costos operativos. Aunque la tecnología autónoma requiere inversión, el uso en trayectos repetitivos permite escalar aprendizajes, reducir ineficiencias y aprovechar mejor los vehículos.
También aparece un punto sensible: la disponibilidad de conductores. En Estados Unidos, la industria del transporte viene atravesando tensiones por la falta de choferes en determinados segmentos. Automatizar corredores específicos puede aliviar parte de esa presión sin pretender reemplazar de inmediato toda la operación humana. Por ahora, Pepsico se anticipa a lo que viene y busca ganar protagonismo en el mundo de los pesados.

