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El plan contra Tesla y China: Volvo refuerza su estrategia doble

Volvo mantiene sus apuestas en camiones eléctricos, hidrógeno y biocombustibles para enfrentar la presión de Tesla y de China en el mercado europeo.

Volvo Trucks y lo que viene

Volvo defiende combinar camiones eléctricos, hidrógeno y motores a combustión con biofuel porque el transporte pesado europeo todavía no tiene una ruta única para bajar emisiones. El fabricante sueco rechaza elegir una sola tecnología en un momento en el que Tesla y varias compañías chinas empiezan a ganar visibilidad con productos a batería más baratos de operar.

Martin Lundstedt, CEO de la firma con sede en Gotemburgo, dijo en la feria IAA Transportation de Hannover que sería “superpeligroso” escoger ahora un ganador técnico. Su argumento es concreto: cada país tiene rutas, cargas, distancias, energía disponible e infraestructura distinta. Para Volvo, esa diversidad obliga a mantener varias soluciones en desarrollo.

La discusión se aceleró porque los rivales eléctricos ya muestran cifras competitivas. BYD presentó un camión pesado capaz de cargar del 20 por ciento al 80 por ciento en 20 minutos. Tesla llevó a Europa su Semi Truck, con una autonomía estimada de 550 km. Esos datos presionan a los fabricantes tradicionales, que durante décadas dominaron el negocio de vehículos industriales en la región.

Volvo, Daimler Truck, Scania e Iveco ampliaron esta semana sus acuerdos con Toyota para extender el despliegue de camiones de hidrógeno en Europa. Esta aporta tecnología de celdas de combustible y el plan cuenta con apoyo de gobiernos, incluido el de Alemania. La apuesta apunta sobre todo a larga distancia, cargas pesadas y operaciones donde el tiempo de recarga pesa tanto como el costo energético.

Camiones a hidrógeno: ¿es la alternativa indicada?

Los defensores del hidrógeno sostienen que esa alternativa puede servir mejor en rutas extensas porque permite repostajes más rápidos que una batería de gran tamaño. También argumentan que algunos transportistas no pueden resignar capacidad de carga por el peso del paquete eléctrico. En ese escenario, los motores a combustión que emplean biofuel quedan como una tercera opción para flotas que buscan reducir emisiones sin cambiar toda su operación de golpe.

Franziska Cusumano, CEO de Mitsubishi Fuso Truck and Bus, planteó que la descarbonización global va a requerir de camiones eléctricos y de hidrógeno. Su posición coincide con la lectura de Volvo: las baterías avanzan, pero la infraestructura de carga para transporte pesado sigue débil en muchos corredores europeos. Esa limitación demora la adopción, incluso cuando la oferta de productos crece.

Stef Cornelis, director de carga y flotas de una ONG del sector, cuestionó la confianza de los fabricantes occidentales en la lealtad de sus clientes y en las redes de servicio. Según su mirada, las marcas chinas y Tesla ofrecen vehículos confiables con costos operativos mucho menores. Para compradores de flotas, el precio por kilómetro suele pesar más que la relación histórica con un proveedor.

La posición de mercado todavía favorece a las empresas occidentales. Siete fabricantes concentran cerca del 97% de las ventas de camiones pesados el viejo continente, según Mobility Global. El cambio tecnológico, igual, avanza lento. Los eléctricos representaron apenas el 4,8 por ciento de las nuevas matriculaciones de la Unión Europea en el primer semestre de este año, frente al 92 del diésel, de acuerdo con la Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles.

La presión regulatoria agrega otro frente. Los productores europeos piden a Bruselas una demora de tres años en las normas que obligan a reducir 45 por ciento las emisiones de camiones para 2030, frente a los niveles de 2019. Karin Rådström, CEO de Daimler Truck, advirtió que las multas podrían borrar las ganancias de un año si la compañía alemana incumple la meta por 10 por ciento.

China avanza con otro ritmo. Beijing quiere que el 40% de las ventas de camiones nuevos sea eléctrico para 2030. Ese nivel estaba cerca del 25 por ciento el año pasado y llegó más recientemente al 37. Sany, otro fabricante chino, busca vender pesados eléctricos 20 por ciento por debajo del precio de sus rivales europeos.

La empresa china ya comercializa dos modelos en Europa y planea lanzar otros dos en Alemania, Austria y Suiza antes de fines del año próximo. Achim Puchert, CEO de Mercedes-Benz Trucks, dijo que no se siente intimidado y que la competencia acelera la innovación. El próximo dato concreto será la matriculación: si los eléctricos superan el 4.8% actual, la discusión dejará de estar en las ferias y pasará directo a las órdenes de compra.

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