BYD lanzó el T4 eléctrico con batería de 91 kWh y más de 330 km de autonomía: carga del 30% al 80% en solo 18 minutos
El T4-91kWh usa la química de litio ferrofosfato (LFP) que BYD produce de manera propia, con celdas alargadas que mejoran la estabilidad térmica y la densidad de empaquetado.

La automotriz china presentó el camión liviano en Chongqing, una plaza con pendientes fuertes que exigen torque desde parado, y lo mostró como alternativa concreta para flotas de reparto urbano y logística interurbana de corta distancia. En el lanzamiento del 16 de octubre, clientes firmaron pedidos por 75 unidades del modelo que BYD llama T4-91kWh. Detrás de esa sigla hay una batería Blade de 91 kWh y una estrategia que apunta directo a dos de los dolores de cabeza del transporte eléctrico: la autonomía limitada y los tiempos largos de carga.
Batería Blade y carga 2C: el corazón de la propuesta

El T4-91kWh usa la química de litio ferrofosfato (LFP) que BYD produce de manera propia, con celdas alargadas que mejoran la estabilidad térmica y la densidad de empaquetado. Esa configuración le permite declarar más de 330 kilómetros de autonomía en ciclo CHTC con una masa bruta total de 4,5 toneladas. La aclaración no es menor: 4,5 toneladas es el peso bruto permitido, no los kilos de carga útil. La marca no informó ese último dato. La química LFP también tolera mejor los ciclos de carga rápida repetidos, un punto importante para flotas que recargan varias veces por día.
El número que más llama la atención es la recarga. El sistema admite carga rápida 2C, lo que en una batería de 91 kWh equivale a un pico teórico cercano a los 182 kW. Con eso, BYD dice que pasa del 30% al 80% de carga en aproximadamente 18 minutos. Ese intervalo, más que la autonomía total, define el uso diario de una flota eléctrica porque reduce la ventana de espera entre turnos de reparto.
Chasis, caja y motor: los números que miran los fleteros

El T4 llega con un eje delantero de 1,8 toneladas de capacidad declarada y un eje trasero de 3,5 toneladas. La caja de carga ofrece un volumen máximo de 18,3 metros cúbicos, un dato concreto para quien necesita saber cuántos bultos entran antes de evaluar el cambio desde un liviano diésel. Esa distribución de capacidades es la típica de una caja de reparto: el eje trasero soporta la mayor parte de la carga y el delantero recibe el grupo motriz y parte del sistema de baterías.
El motor eléctrico entrega una potencia pico de 150 kW. No es una cifra de velocidad final sino de respuesta: arrancar cargado y subir pendientes sin exigir cambios de marcha. Chongqing no es un escenario decorativo: la ciudad está construida sobre terreno quebrado y funciona como vidriera de exigencia real para un camión eléctrico que busca venderse como herramienta de trabajo.
BYD completa la jugada con una ventaja estructural. Fabrica sus propias baterías, motores y electrónica de potencia, una integración vertical que le permite controlar costos y actualizaciones sin depender de terceros. El T4 se suma a una familia de comerciales eléctricos que va desde furgones hasta camiones livianos de distintos tamaños.
Ciclo CHTC, precios y la incógnita regional
Los 330 kilómetros declarados corresponden al ciclo CHTC, el ensayo chino para vehículos comerciales. Es una referencia válida pero más optimista que el uso real o que ciclos como WLTP. Por eso conviene leer el número con mesura: en recorridos reales con paradas, pendientes y aire acondicionado, la autonomía suele quedar por debajo del ciclo de laboratorio. La marca no publicó equivalencias bajo norma europea ni datos de consumo en ruta cargada.
Tampoco hay precio oficial ni fechas de exportación. Por ahora, el anuncio funciona más como una señal técnica y de mercado que como una noticia de compra local. El crecimiento de los comerciales eléctricos en China está impulsado por regulaciones ambientales y costos operativos, y BYD busca demostrar que un camión eléctrico puede ofrecer rango, capacidad y velocidad de recarga sin resignar poder en zonas complicadas.
El T4-91kWh se planta en el corazón del transporte liviano, justo donde la espera de carga y la autonomía eran las principales excusas para no dar el salto. Con 18 minutos del 30% al 80%, la discusión empieza a correrse de la factibilidad hacia el cálculo de costos por kilómetro.

